Ciudadanos

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Habitualmente no nos paramos a pensar cómo se iluminan nuestras ciudades, ni cuánto gastan en ello. España es uno de los países que más gasta en iluminación urbana pese a tener más horas de sol. ¿Cómo puede ser eso? Porque por regla general se sobreiluminan las ciudades y más del 50% de del gasto del alumbrado público no ilumina las calles sino que se pierde en el cielo provocando contaminación lumínica.

La iluminación puede ajustarse para ser más eficiente, desde un simple cambio de bombillas para bajarle los watios y gastar menos pero iluminar bien a instalar instrumentos de telegestión para controlar las instalaciones, sus averías y mantenimiento.

Para saber si la instalación de tu calle, de tu plaza, de tu barrio, de tu ciudad es eficaz, basta con hacer una simple auditoría. Con ella se puede saber dónde se está haciendo más gasto d ela cuenta y empezar a estudiar opciones. ¡El ahorro puede ir desde un 20% a un 85%!

Una iluminación eficiente es aquella que ilumina lo que se necesita sin malgastar de forma extra. Puede que una calle tenga sus bombillas funcionando un 40% más de lo necesario pero aun así no verse bien de noche. Se puede deber a una mala posición de las farolas, a que no dirijan su luz al espacio adecuado, o a mala disposición.

Como ciudadanos, y ciudadanas debemos preguntarnos si nuestra ciudad está usando sus recursos debidamente o está malgastando y si es así, pedir que se ponga remedio porque eso al final es beneficio para el municipio, para el vecindario, para nosotros, para la ciudad y para el medioambiente.

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